Mónica Segnini: ¿Cómo tomar buenas decisiones?

Todos tomamos decisiones diariamente, desde las más sencillas como qué comer o qué vestir, hasta decisiones trascendentales como qué estudiar o si formar una familia. Estas elecciones, aunque cotidianas, impactan nuestra vida y la de quienes nos rodean.
Tomar buenas decisiones es esencial para nuestro bienestar y desarrollo, pero el proceso puede ser complejo. En este artículo, desglosamos cómo mejorar esa capacidad y convertir la toma de decisiones en una habilidad efectiva.
La complejidad de decidir
Elegir entre diferentes opciones implica mucho más de lo que percibimos y según el premio Nobel de Economía, Daniel Kahneman, la mayor parte de nuestras decisiones son emocionales, no racionales. Su teoría explica que usamos dos sistemas de pensamiento: uno rápido y automático, influenciado por emociones y estereotipos, y otro más pausado, racional y analítico. El desafío está en equilibrar ambos.
De hecho, estudios muestran que entre el 80% y el 90% de nuestras decisiones están dominadas por las emociones, mientras que solo el 10% al 20% son completamente racionales. Esto sugiere que activar el pensamiento crítico y analítico es clave para tomar decisiones más conscientes y fundamentadas.
Los cinco pasos del modelo racional
Cuando enfrentamos decisiones más complejas, un enfoque racional puede ayudarnos a estructurar el proceso. Estos cinco pasos nos guían para tomar mejores decisiones:
- Identificar el problema
- Buscar la información
- Evaluar las alternativas
- Elegir la mejor opción
- Implementar la decisión
Sin embargo, no siempre seguimos este proceso de manera lineal. Factores como la falta de información o la presión del tiempo pueden complicar la toma de decisiones, además de que las emociones siguen presentes incluso en los enfoques más racionales.
Estrategias para mejorar la toma de decisiones
Estas son algunas estrategias para reducir los riesgos de tomar malas decisiones:
1. Educarse y ampliar el conocimiento
Cuanto más conocimiento tengamos, mejor podremos alimentar nuestro sistema emocional con información válida. Una buena formación nos permite tener más alternativas y herramientas al momento de decidir. No obstante, cuidado con el exceso de información, ya que puede generar "parálisis por análisis".
2. Considerar el miedo y la euforia
El miedo y la euforia son dos emociones clave en la toma de decisiones. Mientras que el miedo puede llevarnos a ser demasiado conservadores, la euforia nos impulsa a tomar decisiones arriesgadas, a veces sin medir las consecuencias. Un equilibrio entre ambas emociones es crucial para evitar decisiones impulsivas o extremas.
3. El tiempo como factor determinante
El tiempo disponible para tomar una decisión influye en su calidad. Decisiones apresuradas, sin suficiente reflexión, pueden generar errores. Sin embargo, el exceso de tiempo también puede ser perjudicial, provocando postergaciones innecesarias y pérdida de oportunidades.
4. Basarse en la evidencia
Utilizar datos y hechos comprobados es una de las formas más seguras de tomar decisiones acertadas. Consultar expertos y analizar investigaciones nos permite reducir el margen de error, ya que basamos nuestras decisiones en evidencia sólida y no en suposiciones.
5. Activar el pensamiento crítico
El pensamiento crítico es una habilidad altamente valorada en el entorno profesional. Nos permite evaluar diferentes alternativas, cuestionar las suposiciones y tomar decisiones más equilibradas. Al activar esta habilidad, reducimos la influencia de los sesgos cognitivos y tomamos decisiones más conscientes y lógicas.
EN RESUMEN: Tomar decisiones es una habilidad que se desarrolla con la práctica. Aprendemos tanto de nuestros éxitos como de nuestros fracasos, y esta experiencia acumulada se convierte en una fuente invaluable de sabiduría para futuras elecciones. La clave está en enfrentarnos al miedo y tomar decisiones de manera informada, pero sin paralizarnos por el análisis o las emociones extremas.
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*Artículo escrito en colaboración con Mónica Segnini, Máster Mind de la Universidad Latina de Costa Rica